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Emprender: la vida real y algunas piedras que evitar.

Actualizado: 14 abr 2023

Este primer artículo viene con balde de agua fría y un excelente libro recomendado para toda persona que quiera emprender o ya lo esté haciendo. Estoy hablando de "El libro negro del emprendedor". (Puedes conseguirlo aquí: click )


Si hoy alguien me dijera "quiero emprender", le recomendaría este libro, porque es realista, elimina ese velo de romanticismo que se tiene a veces sobre la figura del emprendedor y le puede ahorrar algún que otro dolor de cabeza.

Es lindo apoyar a las personas con sus nuevos proyectos, pero tienen que saber que emprender no es fácil. Hablando desde la experiencia personal, por momentos puede ser tan gratificante como agobiante. En mi emprendimiento, al principio tuve que hacerme cargo de diseñar, producir, exponer, vender, tratar proveedores, tratar público, administrar, hacer envíos, resolver imprevistos, lidiar con la incertidumbre y muchas más cosas que en este momento ya tengo tan incorporadas que ni las cuento. Algunas cosas me encantan y otras no, algunas he logrado delegarlas y otras me resulta imposible.



Volviendo al libro, el autor es Fernando Trías de Bes, y el sello editorial Empresa Activa de Urano. El libro está estructurado en cinco partes principales en las que se desglosan catorce factores por los cuales muchos emprendimientos han fracasado. Estos factores están basados en la experiencia personal del autor, documentación y entrevistas que ha realizado a emprendedores que pasaron por momentos y situaciones críticas. La razón de porque debe ser un libro de cabecera para mí, es porque creo que uno aprende mucho de los errores propios, pero es más inteligente aprender de los ajenos y evitar cometerlos.

Voy a entrelazar un pantallazo con los principales puntos que expone en el libro y mi experiencia personal.


1_ La esencia del emprendedor

El autor comienza marcando la diferencia entre idea, motivo y motivación para emprender. Por ejemplo, tienes una idea de producto o servicio que te parece fantástica, esta idea será el objeto del negocio, lo que vas a monetizar; y tu motivo podría ser que necesitas conciliar tu vida profesional con la personal, te has quedado sin trabajo o quieres dedicarte a algo que no podrías si no emprendes. Idea y motivo no son suficiente para emprender, lo que necesitas es motivación, y esta hace referencia a las ganas, la ilusión y el deseo de emprender como estilo de vida.

¿Cómo sé si emprender es mi estilo de vida? Me tengo que preguntar si soy capaz de disfrutar con la incertidumbre, si me atraen los riesgos, si me gusta la posibilidad de crear algo de cero y si la ilusión de emprender me llena de energía.

La posibilidad de crear para mí es de las mejores cosas de la vida, y en cuanto a la incertidumbre, no es que a uno le guste andar lleno de dudas, pero sí esta esa atracción a la adrenalina de no saber qué pasará. Me sucede mucho con los lanzamientos de nuevos productos, días y días diseñando, creando prototipos, invirtiendo dinero y tiempo; y cuando llega el momento del lanzamiento estas ahí, sin saber cómo va a reaccionar el público, si será un éxito o un fracaso. Este ejemplo es de un momento clave, pero la realidad es que por más organización y planificación que se tenga, siempre está presente la incertidumbre.

Si tu prefieres la seguridad, la rutina y no tener la responsabilidad de la nómina, está muy bien, pero no tienes carácter de emprendedor.

Si no tienes carácter emprendedor, la condición que lo iguala es el espíritu luchador, la capacidad de sobreponerse a las dificultades, de afrontar contratiempos e imprevistos. El emprendedor no puede rendirse fácilmente, debe examinar las situaciones o sus errores, aprender, corregir y actuar.

Aquí viene una realidad de la que pocos te advierten, y es que crecer también trae dificultades. Todos nos imaginamos lo que pasa si el resultado de nuestras acciones y el plan que trazamos es negativo, pero cuando sale mucho mejor de lo previsto surgen nuevos retos y problemas para resolver. Cuando empezás a crecer primero llega la alegría, la satisfacción, e inmediatamente el caos y la necesidad de re estructurar. Nadie va a querer frenar nunca el crecimiento de su emprendimiento, pero hay que tener mucha cintura y temple para no correr a lo loco de un lado al otro.


2_ ¿Con o sin socios?

En referencia al que aporta capital y trabajo.

El autor afirma que la mayor razón por la cual se busca un socio es por miedo a estar solo, considera que el socio es el recurso más caro de todos, que incluso puede llegar a paralizar nuestra actividad, y que es sustituible. Si lo buscas porque necesitas dinero es mejor hablar con un banco, si no puedes solo con todo contrata un trabajador o subcontrata un servicio, si necesitas comentar ciertas cosas busca un coach; y en el caso de que sea por miedo él te recomienda que hagas algún deporte sobretodo de resistencia física para desarrollar la capacidad de aguante, yo que te lances a pesar del miedo que en el camino comenzarás a conocer otras personas en la misma situación para apoyarte.

La mayor ventaja de ser una sola persona al mando es la velocidad que se puede tener en la toma de decisiones, considera que en esto de emprender hay una particular visión de las cosas que no puede ser compartida con nadie. Una mezcla entre intuición y visión de negocio.

Si crees que realmente necesitas un socio, procura que tenga la misma escala de valores que tú, principios morales y éticos similares a los tuyos; y carácteres complementarios. Dos personas muy tranquilas y analíticas se pueden estancar, pero dos polvorines tampoco llegarán muy lejos. Para mí es básico vincularte con aquellas personas que te aporten valor, con las que te puedes retroalimentar, que te cuestionen si es necesario y te motiven a mejorar.

Paso siguiente, pactar cuál es la ambición y el objetivo del proyecto, así nos aseguramos que vamos todos para el mismo lado; y antes de comenzar debe quedar bien claro cuál es el aporte que va a hacer cada una de las partes, qué valor tiene, y a qué porcentaje de las ganancias equivale. Lo mismo con la función que cumplirá cada uno. Si se hacen aportes diferentes y se tienen distintos niveles de responsabilidad no se puede ir a partes iguales. Tener claro esto permite evitar conflictos e incluso prever que hacer y que le pertenece a cada uno si en un futuro la sociedad se disuelve.



3_ Esa idea fantástica y el sector al que pertenece.

No todas las buenas ideas son buenos negocios. En una primera instancia podemos ver si nuestra idea es o no viable mostrándola y hablando con nuestro entorno, con personas que ya se muevan en el rubro o área a la que pertenece, y sobretodo cuestionándola. No hay que centrarse en qué vas a vender sino en porqué te lo van a comprar, respondiendo esto podremos trabajar en la forma de la idea y la manera de ponerla en valor en el mercado. Luego hay que estudiar el modelo de negocio que la hace sostenible, toda idea tiene uno o varios modelos de negocio que la hacen sostenible o inviable. Para transformarla en un negocio próspero debes tener voz propia. También es necesaria la autocrítica y flexibilidad para ir modificándola a lo largo del tiempo cuando sea necesario.

Lo siguiente es ser consciente de a qué sector pertenece nuestra idea y preguntarse si lo conoces, si te atrae, si tienes experiencia. Porque no dedicarse a lo que a uno le gusta en serio y emprender donde no se tiene experiencia es una bomba de tiempo.

En el caso de que realmente quieras emprender en un sector que no conozcas, dedica un tiempo a estudiarlo y si tienes la posibilidad trabaja un período en él para conocerlo y ganar experiencia; también puedes incorporar a alguien en tu negocio que ya sea experto en ese sector, esta persona te aportará información y experiencia, liberándote tiempo que puedes dedicar a traer nuevas ideas de otros sectores o industrias para romper las reglas y aportar algo innovador.

Asegúrate de que el sector valga la pena. Nos tenemos que enfocar en los que están en crecimiento, es más fácil facturar tomando una porción del crecimiento futuro que todavía no es de nadie que hacerlo tomando una porción del volumen actual que pertenece a la competencia. Un sector saturado es poco rentable, sobretodo en mercados pequeños como Uruguay. El sector es rentable cuando tiene la dimensión suficiente para absorber errores iniciales permitiendo márgenes de beneficios adecuados, o sea, el porcentaje de ganancia es suficiente para absorber errores o imprevistos (que los tenemos todos) y que aún me quede algo en el bolsillo. La otra recomendación es comenzar con negocios de poca inversión inicial.


4_ Situación personal.

Hacer depender el negocio de las necesidades personales, familiares y las ambiciones materiales, es un error. El autor nos recomienda que diversifiquemos los ingresos para estar el mayor tiempo posible sin depender de nuestro emprendimiento. Creo que lo ideal es generar un colchón previamente o tener un trabajo estable en paralelo a los primeros meses del emprendimiento.

Otro punto importante es incorporar nuestro sueldo en el plan de negocio y elaborando este plan imaginando el peor escenario. Por aquí ingreso otra acotación, el tiempo es para mí el recurso más caro que utilizamos al emprender y es fundamental tenerlo en cuenta al marcar nuestro sueldo. Es tu dedicación, energía y horas que le estas quitando a otras cosas, como por ejemplo tiempo en familia o actividades que deseas hacer, por eso debes tomar conciencia del tiempo real que dedicas y adjudicar un precio a tu hora de acuerdo a tus necesidades económicas y a la energía que utilizas.

Luego de que está todo en marcha el autor nos aconseja que no derrochemos dinero a las primera de cambio, sino que ahorremos para darle margen de maniobra a nuestra empresa. Y por último, marca la importancia de tener el apoyo de nuestras familias o grupo de contención.

Uno de los desencadenantes más frecuentes que se dan para emprender es la búsqueda de un equilibrio entre la vida personal y profesional. Pero el autor advierte que, al menos al principio, emprender supone una descomunal descompensación entre la vida personal y profesional. Que si bien el emprendedor podría tomarse cualquier día libre o vacaciones de vez en cuando, no lo termina haciendo porque siempre llega a la conclusión de que al día le faltan horas para trabajar. Generalmente no sólo trabaja más horas y días que un asalariado, sino que además tiene otro tipo de responsabilidades y preocupaciones por lo que desconectar cuando se está fuera del trabajo es muy complejo.

Creo que desconectar es sumamente difícil, durante el día consciente o inconscientemente vamos absorbiendo información y todo remite en ideas o acciones que podemos implementar en nuestro negocio o nos recuerda algo que debemos hacer. Los primeros años de Quica no tuve domingos ni feriados, y si tenía que realizar jornadas maratónicas para sacar el trabajo adelante lo hacía; falté a reuniones, cumpleaños y muchas actividades. No voy a negar que al día de hoy aún realice jornadas extensas, tenga que correr un poco, o que se me acumule el trabajo, pero si he aprendido a organizarme mejor con el tiempo e incorporar ciertos hábitos y rutinas para que esto no sea lo habitual, como consecuencia he podido bajar mis niveles de estrés y ansiedad.

5_ Gestión del crecimiento.

Crear una empresa no es tan complejo, lo realmente difícil es gestionar su crecimiento.

Para tener beneficios lo más rápido posible debemos controlar muy bien el gasto necesario y distinguirlo del innecesario. Hay que sacar bien los números, lo importante no es facturar mucho, sino que lo que estas facturando realmente te esté dando una ganancia; tener en cuenta que cuanto más facturas, más responsabilidades tienes que absorber, que a veces terminan quitándote un porcentaje muy elevado y lo que te queda en el bolsillo no es proporcional a todo el esfuerzo que estas realizando.

El emprendedor debe encontrar el tamaño que mejor se adapte a sus capacidades y las del modelo de negocio que ha creado. El modelo entendido en cómo la forma de su idea se relaciona con los elementos que definen el negocio: proveedores, clientes, instalaciones, relaciones laborales, entorno, etc. El mejor modelo de negocio no es aquel que más crecimiento proporciona, sino aquel que más fácil y rápido genera beneficios dentro de una sostenibilidad.

Finaliza el libro haciendo referencia a la diferencia entre ser emprendedor y empresario. Cuando el negocio crece mucho, uno debe evaluar si es la persona idónea para seguir al frente del mismo, si tenemos las ganas o la competencia para hacerlo. Si nos damos cuenta que no somos la persona indicada, es mejor ceder la gestión o dirección del negocio a una persona adecuada.

Seguir dirigiendo y mandando cuando uno ya no es el más indicado para llevar la empresa también puede llevar al fracaso.

Llegamos al fin del artículo, espero que te haya servido y que tengas la oportunidad de leer este libro que considero un esencial en la biblioteca emprendedora.

Hasta el próximo artículo. ¡Que pases lindo!





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