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Hablemos de hábitos para aumentar nuestra efectividad.

Actualizado: 14 abr 2023

Si nos planteamos crecer tanto personal como profesionalmente para ser más efectivos, productivos y sobretodo equilibrados y felices, debo advertir que al principio va a costar, tenemos que saber que en este proceso van a influir a partes iguales lo que pensamos y lo que hacemos. Hay que poner a prueba nuestra forma de vernos y de ver el mundo, decidir hacia donde queremos ir y actuar en consecuencia. No hay fórmulas mágicas, se trata de incorporar hábitos y generar rutinas que nos ayuden a superarnos día a día.


Al hablar de hábitos, el primer libro que se me viene a la mente es "Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva", de Stephen R. Covey y editado en español por Paidós Ibérica. (Puedes conseguir el libro aquí: click)

Es un libro bastante extenso con mucha información de valor, reflexiones, ejercicios y ejemplos, por esto recomiendo que lo leas. Yo aquí he tomado lo que me parece esencial para compartir y poder darte un pantallazo general del libro, con algunas acotaciones de mi experiencia personal.

Lo primero que nos señala el autor es que si queremos alcanzar cambios significativos tenemos que trabajar sobre nuestros paradigmas básicos. Presenta estos siete hábitos como la forma de hacerlo, entendiendo como hábito la intersección de conocimiento, capacidad y deseo.

Divide los hábitos en tres etapas, donde nos vamos moviendo progresivamente dentro de lo que él llama el Continuo de Madurez, desde la dependencia hacia la independencia y hasta la interdependencia.

La dependencia es el paradigma del tú, que como yo lo veo viene a ser ese escalón de la comodidad en el que las personas no se responsabilizan básicamente de nada. Tú haces o no haces, tú eres el dueño, tú me dices que hacer, tú me guías, tú me aconsejas; y bueno, si hay problemas o algo no sale bien es tú culpa y listo. Es el tipo de personas que necesitan de otros para conseguir lo que quieren.

La independencia es el paradigma del yo, este es el escalón donde muchos emprendedores nos podemos sentir identificados. Voy a poner de ejemplo algunas cosas que seguro mi círculo cercano ya me ha escuchado decir: yo decido, yo puedo elegir, yo puedo hacerlo, yo me hago responsable, yo me arriesgo y aunque lo haga sola de alguna forma saldré adelante.

La interdependencia es el paradigma del nosotros, y es dónde deberíamos llegar. Nosotros podemos hacerlo, nosotros cooperamos, nosotros unimos fuerzas, nosotros compartimos herramientas y juntos lograremos cosas más importantes.

Abordemos los siete hábitos en concreto. Los primeros tres tienen que ver con el autodominio y nos trasladan del paradigma de la dependencia al de la independencia, del cuarto al sexto se trabaja con la comunicación y la cooperación, siendo el camino hacia la interdependencia, por último el séptimo hábito nos dirige a la renovación.

1_Ser proactivo

Ser proactivo es actuar y responsabilizarse de las acciones que tomemos. En lo personal creo que si tenemos un sueño o una idea debemos transformarla en una meta, enfocarnos, trabajar y hacer todo lo posible para llegar a ella. Pero como señala el autor también debemos evaluar y asumir las consecuencias de lo que hemos decidido, ya sean buenas o malas.

Otro punto importante dentro de la construcción de este hábito, es saber diferenciar sobre que podemos actuar y sobre que no, para dirigir nuestros esfuerzos donde realmente podemos generar un cambio. De camino a nuestra meta encontraremos cosas sobre las que tendremos un control directo, indirecto o inexistente; ocupémonos sobre las que podemos incidir. Los problemas de control directo se resuelven actuando sobre nuestra propia conducta, sobre nuestros hábitos; los de control indirecto involucran a otras personas y se resuelven cambiando nuestros métodos de influencia que pueden ser tan diversos como la empatía, la confrontación, o la persuasión; con los de control inexistente debemos aprender a vivir con ellos, aceptando y asumiendo que están allí nos gusten o no.

2_ Comenzar con un fin en mente

Este hábito se basa en el principio de que las cosas se crean dos veces, primero mental y luego físicamente. Si queremos tener éxito debemos visualizar y definir con claridad lo que queremos lograr, tener claro hacia dónde quiero ir me permite evaluar donde estoy hoy y cuál son los pasos que debo dar.

El autor nos advierte que es posible estar atareado sin ser muy efectivo, que necesitamos una meta y una brújula, siendo esta última un conjunto de principios y valores que debemos dejar de manifiesto desde el comienzo. Entonces, cuando aparezcan los problemas o desafíos podrás ser proactivo y tomar tus decisiones basándote en esos valores y principios, y no actuar ante estas circunstancias guiándote por emociones momentáneas. La clave de la capacidad para cambiar es una idea constante de lo que uno es, de lo que persigue y de lo que valora.

Teniendo esta brújula y la meta clara no necesitamos calcular todo en la vida, estereotipar o clasificar todo y a todos para modelar la realidad, simplemente podremos fluir hacia donde queremos.

3_ Primero lo primero.

Se trata simplemente de organizar y ejecutar según prioridades. Se centra en establecer objetivos a largo, medio o corto plazo hacia los cuales se orienta el tiempo y la energía, todo esto con nuestra brújula de valores y el fin en mente.

El autor nos propone que organicemos nuestras tareas en un cuadro, separando las urgentes de las no urgentes y distinguiendo en cada uno de estos grupos cuáles son las importantes de las no importantes. Es decir, puede surgir un imprevisto que se transforme en una tarea urgente e importante y en este caso pasa automáticamente a encabezar la lista de prioridades, o tal vez es urgente e importante porque se acerca la fecha de cierre o entrega de un proyecto x. Luego tenemos tareas que son importante y no urgente, a estas las debemos planificar muy bien y darles prioridad siempre porque son las que tienen que ver con la proyección de nuestro negocio, las que generan resultados y realizan un aporte significativo para cumplir nuestras metas. Las urgentes son las más visibles, las que nos reclaman atención, pero no siempre son importantes.

Dentro de este hábito hay dos puntos más que me parecen destacables y que en lo personal he aprendido a tropezones: lo primero es que la planificación está para facilitarnos la vida, no para atormentarnos, tenemos que ser realistas con la cantidad de tareas que incluimos en nuestra agenda y tener flexibilidad para poder reacomodarlas si es necesario. Y el segundo punto es algo que me ha costado bastante, pero cuando lo empiezas a aplicar te ahorra muchos dolores de cabeza, tiempo y energía; debemos aprender a decir que no.

4_ Pensar en ganar-ganar

El autor presenta el concepto de ganar-ganar como una filosofía de vida y estructura del tipo cooperativa y no competitiva, donde constantemente se procura el beneficio mutuo en todas las interacciones humanas. Significa que al cerrar un acuerdo, negocio o al plantear soluciones a determinadas situaciones, todas las partes recibirán un beneficio y se sentirán satisfechas con las decisiones tomadas.

En lo personal considero que es la mejor forma de trabajar, no solo porque ayuda a un mejor ambiente y relación con las personas, sino también porque contribuye a que cada uno se responsabilice con lo que tiene que hacer y se comprometa con el plan de acción.

Ganar-ganar se basa en el paradigma de que hay mucho para todos, y de que el éxito de una persona no se logra a expensas o excluyendo el éxito de los demás. Es la búsqueda del mejor camino para todos.

5_ Busca primero entender, luego ser entendido.

Covey considera que la aptitud de la comunicación es la más importante de la vida, siendo los cuatro tipos básicos de comunicación escribir, leer, hablar y escuchar. Insiste en que pasamos años aprendiendo a escribir, leer y hablar; pero nunca nos enseñan a escuchar de una manera concreta como para comprender real y profundamente a otra persona.

Para que otra persona confíe en nosotros y se abra completamente, por ejemplo, cuando hay un desacuerdo laboral, lo que debemos hacer es primero centrarnos en escucharla. Y no se trata de sentarse a esperar que la otra persona termina de hablar para lanzar todo lo que pensamos, creemos o queremos; sino de escuchar con empatía, escuchar intentando comprender, observando hasta su lenguaje corporal, poniéndonos en su lugar. Si la escuchas con empatía le darás más tranquilidad, por lo tanto, en el caso de que tú sigas en desacuerdo y quieras exponerle tu perspectiva esta persona al estar más tranquila va a estar más receptiva.

6_ Sinergizar

El hábito seis se trata de crear sinergia, de catalizar, unificar y liberar. El desafío consiste en aplicar en nuestras interacciones nuevamente los principios de cooperación, trabajar conjuntamente y con la mente abierta en nuevas soluciones, ideas y alternativas.

En resumen sería lo que comúnmente llamamos unir fuerzas, para lograr algo mejor y de mayor impacto.

En mi experiencia personal y aterrizándolo al mundo del emprendimiento, considero que es muy enriquecedor, puede ser colaborar para resolver un imprevisto puntual que afecte a varias personas, formar un grupo para compartir determinada información o aprendizajes, y hasta trabajar junto a otra marca para lanzar una campaña o producto concreto. Estos son ejemplos básicos pero que permiten grandes cosas, resolver imprevistos en conjunto puede ser más ágil, menos cansador e incluso costoso que hacerlo solo; que te compartan aprendizajes e información puede darte nuevas herramientas, abrirte los ojos hacia nuevas ideas, y ahorrarte algún que otro dolor de cabeza; y trabajar con otras marcas también te puede dejar sus enseñanzas y generar cambios como por ejemplo ampliar tu público.

7_ Afilar la sierra

El nombre tan peculiar de este hábito deriva una fábula que desarrolla el autor en el libro y que bruscamente yo voy a esquematizar de esta manera: si quieres cortar el árbol primero afila la sierra, una sierra sin filo no corta.

Este hábito se trata de realzar el mayor bien que poseemos, nosotros mismos. Habla de autocuidado, de renovarnos y nutrirnos en cuatro dimensiones. La primera es la física, si no estamos bien físicamente será muy difícil seguir adelante, por lo tanto necesitamos poner primero nuestra salud y cuidarnos, encontrar tiempo para hacer ejercicio y descansar correctamente, cuidar nuestra alimentación, y controlar el estrés. En la dimensión espiritual debemos clarificar y comprometernos con nuestros valores; yo aquí considero que es esencial dejar tiempo para esas cosas que nos hacen bien como por ejemplo puede ser leer un libro, meditar o estar en contacto con la naturaleza, es importante y sano poder desconectar del trabajo para después volver con más energía.

En la dimensión mental afilaremos la sierra formándonos continuamente, manteniendo la mente activa, leyendo, estudiando, informándonos, visualizando nuestras metas y planificando como alcanzarlas.

Por último nos queda la dimensión social y emocional, que se trata de desarrollar nuestras habilidades sociales y lo logramos con empatía, sinergia y seguridad propia.

Con el hábito siete llegamos al fin del artículo, espero que te haya servido y que tengas la oportunidad de leer este libro porque estoy segura de que realmente te va a aportar en tu desarrollo personal.

Hasta el próximo artículo. ¡Que pases lindo!

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