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Qué es la inteligencia emocional y cómo podemos desarrollarla.

Actualizado: 14 abr 2023

Diversos estudios reflejan que el coeficiente intelectual representa sólo el 20% de los factores determinantes del éxito, el 80% restante tiene que ver con la inteligencia emocional, con la capacidad de automotivarse, mantener el empeño ante las frustraciones, controlar los impulsos, diferir las gratificaciones, regular los estados de ánimo, controlar la angustia, empatizar y confiar en otras personas. En estas habilidades emocionales a su vez se basan otras asociadas por ejemplo a la toma de decisiones. Yo creo que la vida termina siendo el resultado de las decisiones que tomamos y la calidad de las relaciones que tenemos, por esto he elegido profundizar en este tema.

Daniel Goleman es el nombre que aparece inmediatamente al buscar información sobre inteligencia emocional. Él es psicólogo, periodista y escritor reconocido mundialmente, dentro de su extensa bibliografía está el libro que lo catapulto a la fama "Inteligencia Emocional" publicado en 1995 y dos publicaciones posteriores: "El cerebro y la inteligencia emocional: nuevos descubrimientos.", editado por Ediciones B; e "Inteligencia emocional en la empresa" editado por Conecta de Penguin Random House.




Los libros a simple vista parecen livianos y rápidos de leer, pero los primeros dos tuve que leerlos de forma más pausada para procesar algunos conceptos y términos más técnicos propios del estudio psicológico y la neurociencia. Comienzan hablando del funcionamiento del cerebro, de las distintas partes de este y como estas están relacionadas directamente a nuestras dinámicas de comportamientos y nuestra forma de sentir. Es muy interesante y recomendable leerlos si quieres profundizar más en esa área. Yo no voy a entrar en tanto detalle porque se me hace un poco engorroso poder sintetizar de forma correcta toda esa parte y que a su vez el artículo no quede muy denso, así que voy a extraer los conceptos generales que a mí me parecen más importantes y que creo pueden serte de utilidad.

En cuanto al tercer libro, es mucho más ágil de leer y se centra sobre todo en el liderazgo, de aquí también podemos extraer herramientas útiles para aplicar en diversos escenarios del día a día.

Los diversos estudios que se manejan en estos libros demuestran que el éxito laboral no depende únicamente de la capacidad intelectual sino que en su gran mayoría depende de nuestra capacidad emocional. El autor nos invita a dejar de lado ciertos paradigmas y limitaciones con las que hemos estado en relación directa durante toda la vida para poder reeducarnos y desarrollar nuevas habilidades que nos permitan ampliar nuestras capacidades.

_La primera de ellas es la autoconciencia, se trata de conocer tus emociones, incluso cuando se empiezan gestar y antes que estallen. Si aprendemos a detectar determinadas señales podemos evitar llegar a esos extremos o ser consciente de lo que nos está pasando, parar, evaluar, controlar y canalizar esa emoción para poder tranquilizarnos y cambiarla. La forma de desarrollar esta habilidad es simplemente prestarnos atención, ser consientes de que nos está pasando, como nos estamos sintiendo, que reacciones está teniendo nuestro cuerpo. Por ejemplo, las contracturas, migrañas, insomnio y esa cosita en la panza, pueden ser respuestas emocionales a distintas situaciones. La autoconciencia ayuda a aplicar la ética y a tomar decisiones en general. Goleman explica que la respuesta a cuando nos preguntamos si lo que vamos a hacer encaja con nuestro rumbo vital, con nuestro propósito o con nuestros valores éticos, no llega con palabras sino con una reacción visceral, luego lo verbalizamos.

Si eres capaz de autoanalizarte vas a ser consciente de cuáles son tus límites, saber lo que puedes o estás dispuesto a hacer y lo que no.

_El paso siguiente es el desarrollo del autodominio, relacionada directamente con la conciencia y gestión de nuestros estados internos. El autor asegura que esta capacidad es la que permite que alguien tenga un excelente rendimiento individual en cualquier campo y en el empresarial en concreto que aporte magníficas contribuciones personales. También afirma que el impulso concienciado para alcanzar objetivos, la adaptabilidad y la iniciativa se basan en la autogestión emocional.

Cuando nos damos cuenta que estamos por entrar en un pico de ansiedad, de estrés, o estamos por subir temperatura y estallar en un ataque de ira o angustia, debemos preguntarnos si no estamos exagerando, si no nos ganan los nervios. Tenemos que razonar con nosotros mismos, poner en tela de juicio lo que nos estamos diciendo y evaluar todo el panorama. En el caso de que estemos exagerando, autoconvencernos de que podemos y que no hay necesidad de entrar en pánico; si por alguna razón la situación realmente nos supera creo que lo mejor es frenar y buscar la forma de salir adelante, ya sea asumiendo responsabilidades y reorganizándonos, tomándonos un respiro para volver con más tranquilidad y energía o buscando otras alternativas.

Si la situación nos la provoca otra persona antes de dejar que nos afecte negativamente podemos hacer un esfuerzo por ponernos en sus zapatos, por entender en qué situación se encuentra o porque dijo o hizo determinada cosa.

Otros métodos que podemos utilizar es la meditación o relajación para calmar el cuerpo y liberar la mente; este método debemos cultivarlo como un hábito, practicarlo con regularidad, para que sea posible implementarlo en esos momentos difíciles.

También tenemos la estrategia que se conoce como conciencia plena o mindfulness. La modalidad más conocida de conciencia plena consiste en cultivar una presencia que planea sobre la experiencia del momento, una conciencia que no juzga y no reacciona ante los pensamientos o los sentimientos que puedan pasar por la mente. Se considera un método muy eficaz para relajarse y entrar en un estado de tranquilidad y equilibrio.

_Otro pilar de la inteligencia emocional es la automotivación, se trata de utilizar las emociones para intentar conseguir tus metas.

En el segundo libro se desarrollan tres tipos de motivadores; el primero es la necesidad de poder, en el sentido de influir en otras personas, a su vez este se subdivide en dos tipos: el egoísta o egocéntrico donde no importa que el efecto sobre los demás sea bueno o malo y el otro donde el individuo siente placer al influir a los demás de forma positiva o en favor de un bien común.

El segundo motivador es la necesidad de afiliación, el placer que se desprende de estar con otra gente como por ejemplo simplemente colaborar con personas con las que se está a gusto.

El tercero es la necesidad de consecución, de alcanzar un objetivo significativo. Las personas con un fuerte impulso de consecución se esfuerzan por mejorar, aprenden incesantemente. El único inconveniente aquí es que se corre el riesgo de volverse adicto al trabajo, de obsesionarse con los objetivos laborales y olvidarte de vivir plenamente. Según Goleman la clave para que el impulso de consecución resulte saludable es fijarse un nivel de rendimiento muy alto y aspirar a cumplirlo, pero sin ofuscarse, porque si la meta es inalcanzable no valoramos todos los triunfos del camino y nos obsesionamos con la más mínima imperfección.

Cuando llegamos a una meta nos sentimos gratificados, satisfechos y felices, saber que vamos a experimentar esas emociones también es una forma de motivarnos y avanzar, nos mantiene optimista y movilizándonos para mejorar, nos genera una ansiedad positiva.

_ El rendimiento óptimo, es uno de los temas que se tocan en estos libros y me parece importante detenerme aquí. Cuando nos sentimos más motivados y vinculados con la tarea que debemos desarrollar todo fluye, somos optimistas, estamos entusiasmados, tenemos ese nivel de ansiedad positivo y logramos enfocarnos con mayor facilidad, por todo esto ingresamos en nuestra zona óptima, una fase donde se pueden canalizar las emociones al servicio del rendimiento o el aprendizaje. El autor explica que en esos momentos estamos bajo un nivel de estrés bueno en el cual si se presenta un obstáculo tendremos la capacidad y flexibilidad para resolverlo de forma eficiente. Pero si los problemas resultan excesivos y nos desbordan corremos el riesgo de entrar en la zona de agotamiento, donde los niveles de hormonas del estrés son muy elevados y entorpecen nuestro rendimiento, afecta nuestra capacidad de concentrarnos, de innovar, escuchar, aprender y organizarnos correctamente. También pueden provocarse desequilibrios de los sistemas inmunitario y nervioso, siendo más propensos a sufrir enfermedades y que nos cueste pensar con claridad.

Otro punto a tener en cuenta del estrés es que es acumulativo. Cuando existe una fuente de estrés crónica, por ejemplo una situación o persona tóxica que debemos enfrentar todos los días y a la que nunca nos acostumbramos, ese factor allí presente de manera constante nos quita la energía y nos agobia. En mi opinión frente a una fuente constante de estrés tenemos que tomarnos un tiempo para ver cómo resolverlo, si es un tema o situación enfrentarla y analizarla, si vemos que nos supera y no podemos modificarla tratar de aceptarlo y vivir con ello pero sin obsesionarnos o simplemente hacerlo a un lado. Con las personas creo que lo primero es apelar a la empatía para tratar de entenderlos, pero si no lo logramos o no compartimos su forma de ser o hacer siempre podemos tomar distancia.

Para llegar a este estado de rendimiento óptimo y no caer en el estrés negativo el autor nos aconseja que busquemos un equilibrio entre el nivel de exigencia y nuestras capacidades y habilidades, pero que nos formemos y practiquemos para poder en un futuro hacer frente a una mayor exigencia. E insiste nuevamente en que practiquemos habitualmente métodos de mejora de la concentración y la relajación fisiológica.

Creo que todos tuvimos algún día en el que nos sentimos on fire, días muy productivos en los que estas feliz y sentís que te vas a comer el mundo, identificar que fue lo que nos movió, lo que provoco estas emociones positivas que nos hizo alcanzar a ese rendimiento creo que es fundamental, no solo porque nos llena y nos marca un norte, sino porque te ayuda a evolucionar.

_No se puede hablar de inteligencia emocional sin la empatía y la habilidad social. Entendiendo como habilidad social a la capacidad de generar entendimiento con y entre los demás para guiarlos en la dirección deseada. El desarrollo de la empatía nos sirve para aumentar nuestra habilidad social, mejorar nuestras relaciones personales como pueden ser familia, amigos y pareja; nuestras relaciones laborales con el equipo de trabajo y los clientes; y por último yo me atrevería a decir que hasta con nosotros mismos.

La empatía nos permite percibir lo que piensan y sienten los demás sin que nos lo digan con palabras. Goleman explica que enviamos continuamente señales sobre nuestros sentimientos mediante el tono de voz, la expresión facial, los gestos y muchos otros canales no verbales.

Diferencia tres tipos de empatía siendo la primera la cognitiva: sé cómo ves las cosas y puedo adoptar tu perspectiva. Una persona con esta habilidad consigue explicar y transmitir las cosas de una forma que las otras personas le entiendan, y por lo tanto los motiva. También puede captar las normas tácitas de otros entornos o culturas con mayor rapidez.

El segundo tipo es la empatía emocional y es la base de la compenetración y la química, las personas con esta habilidad tienen la capacidad de detectar en el momento las reacciones de los demás, tiene una gran orientación hacia el servicio y suelen ser buenos consejeros, formadores y jefes de grupo.

El tercer tipo es la preocupación empática, quienes cuentan con esta característica notan cuando una persona necesita ayuda y están dispuestos a brindarla espontáneamente.

La empatía es una habilidad que podemos desarrollar simplemente esforzándonos por estar más receptivos a los sentimientos y reacciones de los demás, tratando de ponernos en sus zapatos, obteniendo información sobre lo que de verdad piensan, escuchando lo que dicen o leyendo su lenguaje corporal. Cuando somos empáticos la otra persona tiende a tranquilizarse, a ser más receptiva y a comprender mejor lo que intentamos transmitir, por lo tanto, es más fácil llegar a un acuerdo, hacer que se sientan cómodos, motivarlos y que estén conformes con la situación que se está desarrollando.


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Como te comenté al principio, Inteligencia emocional en la empresa está más centrado en el liderazgo. Según Goleman lo que distingue a los grandes líderes de los que solo son buenos o no lo son, no es el coeficiente intelectual ni las aptitudes técnicas, sino la inteligencia emocional. Reconoce seis tipos de liderazgo básicos, cada uno de ellos funciona mejor en situaciones concretas y afecta el ambiente laboral de diferentes maneras. Puntualiza que a menudo las personas no son conscientes de lo mucho que puede influir el ambiente en los resultados financieros, y que ya se ha comprobado que puede suponer un tercio del rendimiento económico.

Voy a hacer una síntesis de los diferentes estilos de liderazgo que se desarrollan en el libro:

_Estilo coercitivo: es el planteamiento del "hace lo que yo te digo", puede ser muy eficaz en una situación de renovación, desastre natural o cuando se trabaja con empleados problemáticos. Pero, en la mayoría de las situaciones inhibe la flexibilidad y disminuye la motivación de los trabajadores.

_Estilo autoritario: el planteamiento aquí sería "acompáñame", marca el objetivo general pero da libertad para que la gente elija como llegar hasta él.

_Estilo afiliativo: aquí "la gente es lo primero", este estilo resulta útil para generar armonía o subir la moral en un grupo. Pero no se puede caer en sólo poner el acento en los elogios porque puede causar que un bajo rendimiento no sea corregido.

_Estilo democrático: al darle voz a los trabajadores a la hora de tomar decisiones se fomenta la flexibilidad y la responsabilidad en todo el equipo de trabajo y ayuda a generar ideas nuevas. Pero también puede llevar a reuniones interminables y unos empleados confusos que sienten que carecen de un líder.

_Estilo pionero: aquí nos encontramos un líder que establece elevados criterios de rendimiento y que sirve de ejemplo, esto tiene un impacto muy positivo en los empleados que están motivados y son muy competentes, pero otros se pueden abrumar por el nivel de exigencia y a molestar por la tendencia del líder a tomar las riendas en cualquier situación.

_El estilo formativo: se centra más en el desarrollo personal que en tareas estrictamente relacionadas al trabajo. Funciona bien cuando los empleados ya son conscientes de sus flaquezas y quieren mejorar, pero no cuando se resisten a modificar sus costumbres.

Todos los estilos tienen sus pros y contras, por lo tanto cuantos más estilos dominemos mejor. La clave es por medio de la habilidad social y la empatía aprender a cuáles son los más adecuados para determinadas situaciones, contextos y personas.


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Personalmente creo que la inteligencia emocional es un tema muy importante para adentrarnos si estamos trabajando en nuestro crecimiento personal y que también tendrá un impacto tangible en nuestros proyectos y emprendimientos; así que te recomiendo nuevamente que si tenes la posibilidad hagas un esfuerzo por leer estos libros.

Por aquí finalizo este artículo, espero como siempre haberte aportado aunque sea un granito de arena. Te agradezco por haber compartido tu tiempo conmigo y quedo a las órdenes si quieres hacerme alguna consulta o comentario.

Hasta el próximo artículo. ¡Que pases lindo!

*Puedes conseguir los libros en los siguientes links

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